EXPOSICIÓN

P. Morgado                                                         Monroy

El lugar más adecuado para sentir la belleza y espiritualidad que encierra un icono es una casa de pueblo, construida en piedra y rodeada de paz y sosiego.

Este es el caso de Monroy, pueblo situado en el corazón de Extremadura y que goza de la paz y el encanto para que P. Morgado exponga gran parte de su obra. Para ello ha rehabilitado un antiguo tinado y ha conservado de él la sencillez y el encanto que un tipo de construcción como ésta tiene, su techo de madera, su tejado con teja árabe, la puerta del pajar y los pequeños huecos existentes en las paredes de piedra. El patio se embellece con los arcos de  ladrillo de puerta y ventana y el pozo abovedado. El gallinero y cochiqueras conservan algunas de sus anteriores características y han dado lugar a un porche donde se recogen algunos de los utensilios usados en otras épocas.  

Iconos llenos de policromía, belleza y espiritualidad situados en un marco como el descrito han dado lugar a reseñas de la obra  en la prensa regional, revistas culturales así como en medios radiofónicos.

Es necesario resaltar que cada una de las obras expuestas ha estado precedida de momentos de concentración y meditación.

OBRAS Y MUSEO

Rey David

san juan

 

VISITANTE 

Pintar un icono es, además de un trabajo paciente y duro, un rito. Al previo estudio histórico y la disposición de los materiales hay que añadir una singular actitud espiritual. La luminosidad espléndida que debe brotar del icono no puede brillar si antes no lo ha hecho en la mente y en el corazón del pintor.

La parte material del icono se compone de una serie de manipulaciones cuidosas y ritualmente realizadas, con un orden preciso cargado de simbolismo. Es una técnica que vienen repitiendo hasta hoy todos los pintores de iconos.

 Desde el siglo XII los elementos más esenciales son las tablas, las pinturas y los adornos de metales repujados. La tabla es de madera seca, sin nudos, bien afinada en el sentido longitudinal de la fibra. A veces, dos tablillas horizontales de madera más dura, insertadas en su parte posterior, la protegen de posibles deformaciones. También se puede poner sobre la madera un forro de tela especial y sobre ésta varias capas de yeso bien lijadas, para conseguir una superficie perfectamente pulida y totalmente dispuesta para recibir el dibujo de la imagen

La preparación de las pinturas es otra fase del rito, quizás la más importante. Consiste en la separación de la yema de huevo para obtener, después de batida, una emulsión que aglutine los pigmentos pulverizados. Con ello se consiguen tintas de plena opacidad que permiten al iconógrafo desarrollar en la pintura las más sutiles tonalidades con las que representar la Divinidad.  

Antes de ponerse a pintar es necesario predisponer el espíritu para representar lo que racionalmente no puede ser representado, para figurar lo sobrehumano por medio de lo humano y para transmitir a través de los colores lo que el evangelio nos dice a través de la palabra. Para ello el iconógrafo pide la intercesión del Divino Hacedor por medio de la oración.

Iconógrafa: P. Morgado Actualización: 16-06-2008 Realizador: G. Reolid

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